¿Un álbum de música?
Como lo ha señalado la Real Academia de la Lengua, una colección facticia es un volumen formado de “contenidos diversos y heterogéneos” que se organizan de una manera aparentemente arbitraria. En el caso de el Álbum de Piano de Ana y Cristina Echeverría, el principio que unifica los contenidos es su carácter musical: se trata de una colección de partituras. A finales del siglo XIX, recolectar este tipo de documentos era lo mismo que recolectar sonidos, si bien transcritos, para poderlos interpretar luego en el piano ante familiares y amigos. Por ello, este álbum puede considerarse un registro de los repertorios y sonidos en boga en los salones capitalinos de finales del siglo XIX, que nos permite conocer parte del paisaje sonoro que rodeaba a los miembros de las clases sociales acomodadas y con aspiraciones burguesas en los espacios privados y semiprivados.
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“Entremos a la casa: amplios corredores lujosamente adornados y hábilmente enlonados convidaban a la danza, poéticas enredaderas que encubrían parajes embalsamados con sus flores, -
tentaban al recogimiento, al amor; los ojos, las miradas, los encajes, las siluetas de infinidad de muchachas primorosas envolvían al espectador en una nube de juventud y de placer que hacían suspirar -
por la eternidad de una beatitud como esta: ideal y purísima (…). Momentos después rompió en las notas clarísimas y alegres de uno de esos pasillos llenos de narraciones rápidas y de cadencias enloquecedoras”